Despertar con los ojos secos o irritados puede deberse al cierre incompleto de los párpados, a la blefaritis o al ambiente del dormitorio. La causa concreta determina el tratamiento.
Notar los ojos secos, pegajosos o irritados nada más despertar es una queja muy frecuente, y suele tener una explicación concreta: durante la noche, la producción de lágrima disminuye de forma natural y, además, el ojo descansa sin el parpadeo que durante el día reparte y renueva la película lagrimal constantemente. Esa combinación hace que muchas personas con tendencia al ojo seco noten los síntomas más intensos justo al levantarse.
Pero hay una causa que destaca por encima del resto cuando los síntomas matutinos son acusados: el cierre incompleto de los párpados durante el sueño, lo que se conoce como lagoftalmos nocturno.
Si los párpados no se cierran del todo mientras dormimos, una parte de la superficie del ojo queda expuesta al aire toda la noche y se reseca. Muchas personas no son conscientes de que les ocurre, porque sucede mientras duermen, y solo notan el resultado al despertar: sensación de arenilla, escozor o dificultad para abrir los ojos con comodidad.
Otra causa muy habitual es la disfunción de las glándulas de Meibomio, las glándulas del borde del párpado que producen la capa grasa de la lágrima. Cuando no funcionan bien, la lágrima se evapora con facilidad y el ojo amanece seco. Esta disfunción se asocia con frecuencia a la blefaritis, una inflamación crónica del borde palpebral que suele dar precisamente más síntomas por la mañana, con los párpados pegados o con pequeñas costras en la base de las pestañas.
También pueden influir factores del entorno del dormitorio: el aire acondicionado o la calefacción encendidos durante la noche resecan el ambiente y aceleran la evaporación de la lágrima, agravando los síntomas al despertar.
La buena noticia es que el ojo seco matutino tiene soluciones específicas según su causa, desde lubricantes más densos de uso nocturno hasta el tratamiento de la disfunción palpebral o medidas para favorecer el cierre completo del ojo durante el sueño. Por eso, si te despiertas habitualmente con los ojos secos o irritados, lo más recomendable es una valoración oftalmológica que identifique el motivo concreto en tu caso, ya que la solución no es la misma para todos.