¿El glaucoma es un tipo de cáncer?
Aclaramos una duda muy común que genera preocupación innecesaria

"¿El glaucoma es un tipo de cáncer?"
Es una pregunta que muchas personas se hacen al recibir el diagnóstico o al escuchar hablar de esta enfermedad por primera vez.
La respuesta es clara: no, el glaucoma no es un tumor.
Pero es comprensible que surja la duda. Ambas enfermedades pueden causar daños irreversibles, ambas requieren un diagnóstico temprano y, en muchos casos, ambas avanzan sin dar señales evidentes.
Sin embargo, son enfermedades completamente diferentes en cuanto a su origen, su comportamiento y su tratamiento.
¿En qué se diferencian el cáncer y el glaucoma?
Es cierto que ambas enfermedades pueden causar daños graves e irreversibles si no se tratan a tiempo, pero el glaucoma y el cáncer son completamente distintos.
El cáncer es una enfermedad en la que las células del cuerpo crecen de forma descontrolada, invaden tejidos cercanos y pueden extenderse a otras partes del organismo. Una alteración genética que hace que las células dejen de comportarse como deberían.
El glaucoma, en cambio, no tiene nada que ver con células anormales ni crecimientos descontrolados. Es una enfermedad del nervio óptico que se produce cuando la presión dentro del ojo es demasiado alta o cuando el nervio no recibe suficiente riego sanguíneo. Lo que ocurre es que las fibras nerviosas se van dañando poco a poco, y ese daño es irreversible.
Otra diferencia clave: el cáncer puede hacer metástasis, es decir, extenderse a otras zonas del cuerpo. El glaucoma nunca se extiende. Afecta únicamente al ojo, y en muchos casos aparece en ambos ojos, pero no porque se propague de uno a otro, sino porque ambos pueden tener los mismos factores de riesgo.
En resumen: el glaucoma no es un tumor, no es un crecimiento celular anormal y no puede hacer metástasis.
Entonces, ¿por qué se confunden?
Si el glaucoma y el cáncer son tan diferentes, ¿por qué tanta gente los confunde?
Una de las razones tiene que ver con el lenguaje médico. Muchos tipos de cáncer terminan en "-oma": melanoma, carcinoma, linfoma, sarcoma... Y el glaucoma también termina en "-oma".
Esa similitud hace que el cerebro asocie automáticamente ambas palabras, aunque en realidad no tengan nada que ver.
El sufijo "-oma" proviene del griego y significa "masa" o "hinchazón".
En el caso del glaucoma, el nombre viene de "glaukos", que en griego antiguo significa "azul verdoso", "grisáceo" o "brillante".
Los médicos griegos usaban este término para describir el aspecto que tomaba la pupila en ciertas enfermedades oculares, aunque en aquella época no se distinguía claramente entre glaucoma, cataratas y otras opacidades del ojo. Nada tiene que ver, por tanto, con crecimientos celulares anormales.
Además, hay otra razón más emocional. Cuando alguien recibe un diagnóstico de glaucoma, escucha que es una enfermedad crónica, que el daño es irreversible y que puede llevar a la ceguera si no se trata.
Como el cáncer es la enfermedad grave más conocida, muchas personas establecen esa comparación sin darse cuenta, pero nada más lejos de la realidad.
Prevenir es la mejor forma de curar
Ahora ya lo sabes: el glaucoma no es un cáncer, no se extiende por el cuerpo y no está causado por células que crecen de forma descontrolada. Es una enfermedad del nervio óptico que, detectada a tiempo, puede controlarse y tratarse con éxito.
Si tienes dudas sobre tu salud visual o factores de riesgo como antecedentes familiares, edad superior a 40 años o presión ocular elevada, lo mejor es acudir periódicamente a una revisión oftalmológica. Una exploración completa puede descartar problemas y darte tranquilidad, o detectar el glaucoma en fases muy iniciales, cuando el tratamiento es más eficaz.
En VERTE contamos con una Unidad de Glaucoma especializada en el diagnóstico y seguimiento de esta enfermedad, dirigida por la Dra. Susana Duch, todo un referente nacional sobre el glaucoma. Si necesitas una revisión, puedes pedir cita en el 934 155 637 o a través de nuestra web y WhatsApp.
Banner: Pide tu revisión del glaucoma aquí