Dieta y glaucoma: mitos y verdades sobre qué alimentos están prohibidos (y cuáles no)
Desmontamos las creencias más comunes y te contamos qué dice realmente la ciencia

Cuando te diagnostican glaucoma o tienes factores de riesgo, es frecuente que empieces a buscar información sobre qué alimentos deberías evitar. Café, alcohol, sal... Internet está lleno de listas de alimentos prohibidos que pueden generar más confusión que claridad.
La realidad es que no existen alimentos prohibidos para el glaucoma, y ninguna dieta puede sustituir al tratamiento médico. Pero sí hay algunas recomendaciones que conviene conocer, especialmente sobre hidratación y cafeína, que pueden influir en la presión intraocular.
Te lo explicamos con claridad para que sepas qué es mito y qué tiene base científica.
No hay alimentos prohibidos
Empecemos por lo más importante: no hay ningún alimento que esté prohibido si tienes glaucoma. No existe evidencia científica que demuestre que algún alimento concreto empeore la enfermedad o acelere la pérdida de visión.
El glaucoma es una enfermedad del nervio óptico que se controla con tratamiento médico o quirúrgico: colirios, láser o cirugía, según el caso. La dieta no puede sustituir ese tratamiento ni revertir el daño ya producido.
Dicho esto, sí hay algunos aspectos relacionados con la alimentación que pueden influir de forma indirecta en la presión intraocular, que es uno de los principales factores de riesgo del glaucoma. Pero no se trata de prohibiciones absolutas, sino de recomendaciones generales que pueden ayudarte a mantener una presión más estable.
La clave está en entender qué tiene base científica real y qué es simplemente un mito sin fundamento.
¿Qué dice la ciencia?
Aunque no hay alimentos prohibidos, sí existen algunas recomendaciones que pueden ayudarte a mantener la presión intraocular más estable.
Cafeína: moderación, no prohibición
El café es uno de los alimentos que más dudas genera.
Algunos estudios han demostrado que la cafeína puede elevar temporalmente la presión intraocular en algunas personas, especialmente si se consume en grandes cantidades de golpe, y el riesgo parece ser más pronunciado en personas con predisposición genética o antecedentes familiares de glaucoma.
Sin embargo, esto no significa que debas eliminar el café por completo. La recomendación es consumirlo con moderación y repartirlo a lo largo del día en lugar de tomar varias tazas seguidas.
En resumen, el consumo elevado de café puede aumentar el riesgo de glaucoma en ciertos subgrupos genéticos y familiares, pero la evidencia no es concluyente para la población general.
No existen recomendaciones específicas de sociedades científicas para restringir el café en todos los pacientes, pero se sugiere precaución en individuos con alto riesgo genético o antecedentes familiares.
Hidratación: cuidado con los excesos
Beber agua es fundamental para la salud, pero beber grandes cantidades de líquido en poco tiempo puede elevar temporalmente la presión intraocular.
Esto no significa que debas reducir tu ingesta de agua, sino que es mejor distribuirla a lo largo del día en lugar de beber un litro de golpe.
Dieta equilibrada y salud general
El consumo elevado de vegetales de hoja verde ricos en nitratos, frutas frescas (especialmente cítricos y melocotón), y verduras como col rizada y espinaca, se asocia con menor riesgo de glaucoma, probablemente por sus efectos antioxidantes y vasodilatadores mediados por óxido nítrico.
Además, una dieta mediterránea y la ingesta adecuada de vitaminas A y C, carotenoides, flavonoides y B vitaminas muestran potencial protector sobre la salud del nervio óptico y la progresión de la enfermedad.
Por el contrario, el consumo elevado de grasas animales, azúcares procesados y dietas hipercalóricas se ha vinculado con mayor riesgo de glaucoma, mientras que la ingesta suficiente de calcio, potasio y magnesio puede ser protectora, especialmente en personas con hipertensión.
El exceso de hierro y selenio podría aumentar el riesgo, aunque la evidencia es limitada y requiere más estudios longitudinales.
Eso sí, de momento no existe consenso sobre dosis específicas de nutrientes para prevención o tratamiento, y la literatura enfatiza que la combinación de hábitos dietéticos saludables es más efectiva que el enfoque en un solo alimento o nutriente.
Lo que realmente importa: tratamiento y prevención
Con toda esta información sobre dieta y glaucoma, es importante no perder el foco de lo realmente importante: el tratamiento médico y la prevención.
El glaucoma se controla con colirios, láser o cirugía, según el caso y siempre bajo el estricto control del especialista. Ningún alimento puede sustituir ese tratamiento ni revertir el daño ya producido en el nervio óptico. La dieta puede ser un complemento, pero nunca un sustituto del tratamiento oftalmológico.
Lo más importante es cumplir con el tratamiento prescrito por tu oftalmólogo y acudir a las revisiones periódicas para controlar la presión intraocular. Si tienes dudas sobre cómo tu alimentación puede influir en tu glaucoma, lo mejor es consultarlo directamente con tu médico, que conoce tu caso concreto y puede darte recomendaciones personalizadas.
Y si aún no tienes glaucoma, pero tienes factores de riesgo, recuerda que la detección precoz es clave. Una revisión a tiempo puede marcar la diferencia.
En VERTE contamos con una Unidad de Glaucoma especializada en el diagnóstico y seguimiento de esta enfermedad, dirigida por la Dra. Susana Duch, todo un referente nacional sobre el glaucoma. Si necesitas una revisión, puedes pedir cita en el 934 155 637 o a través de nuestra web y WhatsApp.
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