La miopía tiene un fuerte componente genético, pero el entorno decide cuánto progresa.
La miopía tiene un origen multifactorial, pero la causa más reconocida es la predisposición genética, especialmente en lo que se refiere al crecimiento del eje axial del ojo. Cuando el globo ocular es más largo de lo normal, los rayos de luz se enfocan delante de la retina en lugar de sobre ella, lo que produce la visión borrosa de lejos característica de esta condición.
Tener uno o ambos progenitores miopes aumenta significativamente el riesgo de desarrollar miopía. Sin embargo, la genética por sí sola no lo explica todo. El aumento global y acelerado de casos de miopía en las últimas décadas, especialmente en poblaciones jóvenes, apunta claramente a que los factores ambientales tienen un peso importante.
El papel de los factores ambientales
Entre los factores ambientales más estudiados destacan dos: la escasa exposición a la luz natural y el exceso de actividades en visión próxima. Diversas investigaciones han demostrado que pasar tiempo al aire libre, con luz natural, tiene un efecto protector sobre el desarrollo de la miopía en niños. Se estima que al menos dos horas diarias de exposición a la luz solar pueden ayudar a frenar su aparición o progresión.
Por otro lado, el uso prolongado de pantallas, la lectura continuada y cualquier actividad que mantenga la vista fijada en objetos cercanos durante horas también se asocia a una mayor progresión de la miopía, especialmente en edad escolar.
¿Genética o ambiente? Probablemente los dos
La hipótesis más aceptada actualmente es que ambos factores se suman. Una persona con predisposición genética expuesta además a un entorno con poca luz natural y mucho tiempo en visión próxima tiene muchas más probabilidades de desarrollar miopía progresiva. En cambio, esa misma predisposición genética en un entorno con más actividad al aire libre puede manifestarse de forma más leve o incluso no llegar a desarrollarse.
Esto explica por qué el control de la miopía, especialmente en niños, se ha convertido en una prioridad oftalmológica en las últimas décadas. Identificar los factores de riesgo a tiempo y actuar sobre ellos con las medidas adecuadas (colirios de atropina, lentes de control miópico, lentes Orto-K) puede marcar una diferencia significativa en la evolución de la enfermedad.
Si tienes antecedentes familiares de miopía, tu hijo está empezando a mostrar signos de dificultad visual, o estás pensando en tratar tu miopía en Barcelona, una revisión oftalmológica a tiempo es el primer paso.